La forma en que cocinamos también ayuda a cuidar el corazón
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Desde el punto de vista nutricional, una pechuga de pollo no es igual al horno o a la plancha, que empanizada y frita. Tampoco unas verduras al vapor tienen el mismo perfil nutritivo si se cocinan durante mucho tiempo o con abundante mantequilla.
La técnica de cocción puede influir en la cantidad de grasa que añadimos, en la conservación de nutrientes e incluso en la formación de compuestos asociados con un mayor riesgo para la salud (cuando los alimentos se cocinan a temperaturas muy elevadas o se carbonizan).
Estas son algunas de las técnicas que las principales organizaciones dedicadas a la salud cardiovascular recomiendan:
- Al vapor: ayuda a conservar mejor algunos nutrientes porque los alimentos no están sumergidos en agua, además, no requiere añadir grasas. Es una de las mejores opciones para verduras, pescados e incluso algunas carnes.
- Al horno: permite cocinar de forma uniforme con muy poco aceite. Es ideal para carnes, pescados y vegetales, consiguiendo buenas texturas sin recurrir a la fritura.
- A la plancha: cuando se utiliza una superficie antiadherente, permite preparar alimentos rápidamente conservando su sabor y limitando el aporte de grasas añadidas.
- En papillote: consiste en preparar los alimentos envueltos en papel para que se cocinen en su propio vapor. Así se preserva la humedad, el sabor y buena parte de los nutrientes, sin necesidad de agregar grandes cantidades de grasa.
- Salteado rápido: con una pequeña cantidad de aceite de oliva u otro aceite rico en grasas insaturadas y a fuego moderado, es una buena alternativa para verduras y carnes magras, ya que reduce el tiempo de cocción y ayuda a conservar su textura.
Tan importante como la técnica de cocción es evitar las temperaturas excesivamente altas. Según la Fundación Española del Corazón, cuando los alimentos se queman o carbonizan pueden formarse compuestos potencialmente perjudiciales. La recomendación es buscar un dorado ligero, no una superficie ennegrecida.
Además, el sabor no depende únicamente de la sal o la mantequilla. La American Heart Association y la Heart Foundation Australia sugieren potenciar las preparaciones con hierbas aromáticas, especias, ajo, cebolla, limón o vinagre. Una estrategia sencilla para reducir el sodio sin renunciar al gusto.
Puedes poner en práctica estos métodos de cocción con las estas recetas:
Trucha rellena al horno

Soufflé de espinaca

Pescado escalfado con limón y zanahorias

Pechugas de pollo rellenas

Este artículo fue producido por Tomás Vicente, periodista especializado en Salud.
Fuentes consultadas: