El
índice de masa corporal (IMC) es un número que surge del resultado de
calcular el peso de una persona en kilogramos dividido por el cuadrado de la estatura en metros. Se trata de un método de evaluación fácil y económico para ver en qué categoría de peso se encuentra: bajo peso, peso saludable, sobrepeso, y obesidad.
El IMC se usa como una herramienta de detección, pero no diagnostica la grasa corporal ni la salud de un individuo. Para determinar si el exceso de peso es un riesgo para la salud, un proveedor de atención médica necesitará realizar evaluaciones adicionales.
Estas evaluaciones pueden incluir la medición del grosor de los pliegues de la piel, conocer la alimentación de la persona, la actividad física, y los antecedentes familiares. También la medición de la cintura (o
cincunferencia abdominal), ya que se ha comprobado que no solo importan los kilos o libras de más sino también en donde están distribuidos: una mayor concentración en la parte media del cuerpo implica un mayor riesgo para la salud.
Pero no se trata de una medida que estandariza el concepto de sobrepeso u obesidad. De hecho, dos personas que tienen el mismo IMC pueden no tener los mismos niveles de grasa corporal. Por ejemplo un atleta puede tener un IMC más alto por la mayor musculatura, no por su grasa corporal.
Los críticos dicen que el IMC
puede errar en ambos extremos de la escala, etiquetando erróneamente a algunas personas de mayor tamaño como poco saludables, y a otras que pesan menos como saludables, aunque puedan necesitar tratamiento médico.
Pero coinciden en que no hay, hasta el momento, otra herramienta , al menos sencilla de realizar y sin costo, que ayude a calcular el sobrepeso y la obesidad, que se han convertido en problemas de salud pública a nivel global.
Un rama de la investigación sobre las opciones para conocer el riesgo vinculado al peso han comprobado que la raza o etnia influyen en la determinación de lo que se define como peso saludable.
¿Cuáles son las consecuencias de la obesidad para la salud de los adultos?
Las personas que tienen obesidad tienen un mayor riesgo de padecer muchas enfermedades y afecciones
, incluidas las siguientes:
Presión arterial alta
Colesterol y triglicéridos altos
Diabetes tipo 2
Enfermedad coronaria
Derrame cerebral
Enfermedad de la vesícula
Osteoartritis (ruptura del cartílago y hueso dentro de una articulación)
Apnea del sueño y problemas respiratorios
Inflamación crónica y aumento del estrés oxidativo
Algunos cánceres (de endometrio, mama, colon, riñón, ígado y vesícula biliar)
Una deteriorada calidad de vida
Afecciones de salud mental como depresión clínica y ansiedad
Dolor corporal y dificultad para el funcionamiento físico cotidiano
La buena noticia es que la mayoría de las formas de obesidad son reversibles, con modificaciones de hábitos de vida y la ayuda de un profesional de salud.
Fuentes consultadas: Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre de los NIH de EE.UU., Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU.