Las afecciones respiratorias estacionales no son nuevas. Pero la exacerbación de fenómenos naturales, las altas temperaturas y una circulación masiva de gérmenes las vuelven más crítias.
La mayoría de los virus respiratorios cicrulan muy rápido porque se transmiten por el aire o simplemente por tocar superficies en donde “aterrizó” el virus y luego con la misma mano frotarse la nariz, algo que, de hecho, los niños hacen sin siquiera pensar.
La buena noticia es que muchos de estos gérmenes son
prevenibles por vacunación. Pero, en general, se necesita una nueva dosis de la vacuna preventiva cada año, porque estos virus cambian, mutan, y la vacuna de la temporada pasada puede que no sea eficaz esta temporada.
A septiembre de 2026, las autoridades sanitarias de Guatemala mantienen la vigilancia y han emitido avisos y recomendaciones de salud relacionados con:
Los virus estacionales. Especialmente la influenza A(H3N2), uno de los subtipos del virus que causa la
gripe o influenza y que puede estar asociado con temporadas de mayor gravedad. Las autoridades mantienen la vigilancia epidemiológica con reportes semanales de casos.
El polvo del Sahara. Este fenómeno, que puede afectar la calidad del aire, se origina a miles de kilómetros de distancia, en el desierto africano. Las tormentas y los fuertes vientos levantan arena y partículas finas de polvo, que ascienden a la atmósfera. Luego, los vientos transportan estas masas de polvo a través del Atlántico durante miles de kilómetros, hasta alcanzar el Caribe, Centroamérica y otras regiones.
Aunque este fenónemo suele atenuarse hacia finales de agosto, ha habido avisos de niveles moderados de material particulado PM2.5. en los departamentos de Guatemala y Baja Verapaz.
Si se inhalan, las
partículas PM2.5. entran en la profundidad de los pulmones, causando problemas de salud de corto y largo plazo.
Las recomendaciones de las entidades oficiales y de los médicos son:
Uso de máscara. Se aconseja su uso en exteriores, en especial para personas vulnerables con asma, alergias o afecciones respiratorias crónicas.
Protección ocular. Evitar frotarse los ojos ante la sensación de cuerpos extraños; lavarse la cara con abundante agua.
Exposición limitada al aire libre. Minimizar las actividades prolongadas al aire libre y mantener las ventanas cerradas en el hogar cuando las nubes de polvo sean densas.
Las horas en las que se debería evitar estar al aire libre son de 6 a 9 de la mañana, y de 16 a 18 de la tarde.
Otros riesgos
Las autoridades indican que los
rinovirus (el grupo de virus que causa los resfriados comunes) y el
Virus Respiratorio Sincitial (VRS) son los microorganismos con una alta circulación este año. También se mantiene un monitoreo constante sobre fluctuaciones de COVID‑19.
Recomendaciones de prevención generales
Vacunación. Se exhorta a los grupos de riesgo (niños de 6 a 35 meses,
adultos mayores de 60 años, mujeres embarazadas y pacientes crónicos) a contar con su esquema de vacunación al día
contra la influenza. Siempre es bueno consultar con el pediatra o el médico de cabecera sobre las vacunas obligatorias o recomendadas por edad.
Higiene estricta. Lavarse las manos con agua y jabón con frecuencia, y aplicar lo que se conoce como el “protocolo de estornudo”: cubrirse con el antebrazo o con pañuelo descartable al estornudar
Aislamiento preventivo. Si se tiene fiebre, tos o secreción nasal, se pide que la persona
permanezca en casa y evitar ir a centros escolares o laborales para cortar la cadena de transmisión.
Si se trata de una familia con hijos menores de edad, es tarea de los padres cumplir con la vacunación, y educarlos ya desde chiquitos en hacer naturalmente cosas tan simples como lavarse las manos o cubrirse la boca de manera apropiada al toser.
Fuentes consultadas
Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de Guatemala (MSPAS)
Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres de Guatemala (CONRED)
Instituto Guatemalteco de Seguridad Social
Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA)