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Dietas y nutrición / Obesidad
¿Se pueden "ahorrar" calorías para después?
13 de marzo 2026
Tiempo estimado de lectura: 3m
Barra de cereal y agua

GettyImages

Después de una comida abundante, típica de una celebración, fin de semana con "permitidos" o vacaciones, es común intentar "equilibrar" la situación reduciendo la comida en otro momento del día o al día siguiente.
Sin embargo, los expertos señalan que esto no solo no sería efectivo, sino que también puede llegar a ser contraproducente. Estudios sobre regulación del peso corporal muestran que cuando la ingesta energética disminuye de forma significativa, el organismo activa mecanismos de adaptación.
Entre ellos se encuentran un aumento de la sensación de hambre, cambios hormonales que estimulan el apetito y una mayor eficiencia metabólica que busca conservar energía.
Esto significa que, cuando intentamos compensar comiendo muy poco, el cuerpo suele responder aumentando el impulso de volver a comer. En muchos casos, esa respuesta termina neutralizando la restricción inicial.
A esto se suma otro fenómeno documentado en investigaciones sobre metabolismo: la adaptación metabólica. Cuando el organismo detecta un déficit energético, puede reducir parcialmente el gasto energético total, volviéndose más eficiente en el uso de la energía disponible.
En otras palabras, el cuerpo intenta proteger sus reservas, lo que puede dificultar la pérdida de grasa cuando la restricción energética es sostenida, y provocar otros síntomas:
  • Mayor hambre
  • Fatiga
  • Pérdida de masa muscular
  • Bajo estado de ánimo
Este tipo de respuestas explica por qué las estrategias o dietas basadas en alternar excesos con períodos de fuerte restricción suelen resultar difíciles de sostener en el tiempo.

Cuando el hambre influye en las decisiones

Al intentar "ahorrar" o "equilibrar" calorías, también entra en juego el comportamiento alimentario. Cuando se llega a una comida con mucha hambre (tras haber restringido demasiado) es más probable comer rápido, elegir alimentos calóricos y perder parte de la percepción de saciedad.
Ese patrón de restricción seguido de "sobreingesta" es uno de los ciclos más estudiados en la investigación sobre control del peso.
Por esta razón, muchos especialistas recomiendan una estrategia más simple: evitar las compensaciones extremas y mantener patrones de alimentación relativamente estables.
Comer de forma regular durante el día, priorizar alimentos saciantes y retomar los hábitos después de un exceso puntual suele ser más efectivo que intentar "castigarnos" con restricciones severas.
Además, una comida abundante o incluso un día con más calorías de lo habitual tiene poco impacto por sí solo en el peso o en la salud metabólica. Lo que realmente determina los resultados a largo plazo es el patrón alimentario que se repite durante semanas o meses.
Por ello, más que intentar compensar cada exceso, la evidencia sugiere que mantener hábitos consistentes suele ser una estrategia mucho más eficaz.
Este artículo fue producido por Tomás Vicente, periodista especializado en Salud.
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