Sentirse cansado durante el día no siempre es una cuestión de dormir poco o de "falta de voluntad".
En muchos casos, la forma en que comemos (qué elegimos, cuándo y cómo lo combinamos) influye directamente en los niveles de energía física y mental. La buena noticia es que no hace falta una dieta estricta: cambiar hábitos clave puede ayudarte a sentirte más activo y concentrado a lo largo del día.
Cuando el cansancio es mental
Qué suele pasar
La
fatiga mental aparece como dificultad para concentrarse, sensación de "mente nublada" o bajo rendimiento cognitivo. Suele estar asociada a:
Comidas ricas en azúcares simples
Largos períodos sin comer
Falta de micronutrientes esenciales
Qué cambios ayudan
Priorizar desayunos y comidas con proteína (huevos, yogur, legumbres, pescado)
Incluir carbohidratos complejos (avena, pan integral, legumbres) en lugar de refinados
Sumar
grasas saludables (frutos secos, semillas, aceite de oliva)
Hábito práctico: evita comenzar el día solo con café y algo dulce. Agregar proteína y fibra mejora la atención durante la mañana.
Cuando el cansancio es físico
Qué suele pasar
La fatiga física se manifiesta como falta de fuerza, cansancio corporal o bajo rendimiento al moverse. Puede relacionarse con:
Ingesta insuficiente de energía
Déficit de hierro, magnesio o potasio
Mala distribución de las comidas
Qué cambios ayudan
Comer de forma regular para evitar "funcionar en vacío"
Incluir fuentes de hierro (legumbres, frutos secos, carnes magras)
Asegurar hidratación suficiente, incluso sin sensación de sed
Hábito práctico: planificar una colación nutritiva antes de jornadas largas o entrenamientos mejora la resistencia física.
Bajones de energía a media tarde
Qué suele pasar
El clásico "bajón" suele aparecer tras comidas muy abundantes o ricas en harinas refinadas, que generan picos y caídas rápidas de glucosa.
Qué cambios ayudan
Reemplazar snacks
ultraprocesados por combinaciones simples:
Hábito práctico: preparar el refrigerio con anticipación evita decisiones impulsivas cuando aparece el cansancio.
Qué hace que estos cambios funcionen
Energía más estable
Una alimentación equilibrada ayuda a
controlar la glucosa en sangre, evitando subidas y bajadas bruscas que generan fatiga
Micronutrientes clave
Vitaminas del grupo B, hierro, magnesio y zinc participan en el metabolismo energético. Su déficit puede traducirse en cansancio persistente.
Menos picos, menos caídas
Combinar
carbohidratos con proteína, fibra y grasas saludables prolonga la energía disponible y reduce la sensación de agotamiento.
Mejorar la energía diaria no implica comer perfecto, sino
comer mejor de forma consistente. Elegir alimentos que nutran, respetar los horarios y anticiparse a los momentos críticos del día son estrategias simples que ayudan a sostener la energía sin recurrir a soluciones rápidas que, a la larga, empeoran el cansancio.
Este artículo fue producido por Tomás Vicente, periodista especializado en Salud.
Fuentes consultadas: Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), Organización Mundial de la Salud (OMS), Harvard Health Publishing, estudios científicos.