La
fuerza muscular, la disponibilidad de energía y la capacidad de recuperación varían a lo largo del día en función de los ritmos biológicos, la temperatura corporal y la actividad hormonal. Por eso, el "mejor horario" está estrechamente vinculado con el objetivo que persigues:
Entrenar a la mañana
Ideal si buscas
Crear el hábito con mayor constancia
Mejorar la adherencia al ejercicio
Entrenar sin interferir con obligaciones del día
Qué lo hace favorable
El cortisol es más alto al despertar, lo que favorece la disponibilidad de energía
Entrenar temprano ayuda a regular el "reloj biológico"
Suele haber menos distracciones y compromisos
Qué tener en cuenta
La temperatura corporal es más baja, por lo que el calentamiento es clave
En entrenamientos de fuerza máxima, el rendimiento puede ser algo menor que por la tarde
Consejo: Es óptimo para ejercicio aeróbico, movilidad,
caminatas, running leve o entrenamientos moderados.
Entrenar a la tarde
Ideal si buscas
Mejorar fuerza y potencia
Optimizar el rendimiento físico
Entrenamientos más intensos o exigentes
Qué lo hace favorable
La temperatura corporal alcanza valores más altos, lo que mejora la flexibilidad y la contracción muscular
Mayor disponibilidad de energía tras las comidas del día
Mejor coordinación y tiempo de reacción
Qué tener en cuenta
Para tener en cuenta: Es el horario que suele mostrar mejores resultados para
fuerza, hipertrofia y entrenamientos de alta intensidad.
Entrenar a la noche
Ideal si buscas
Qué lo hace favorable
Puede mejorar el estado de ánimo y aliviar la tensión
Para algunas personas, es el único momento posible para entrenar
Qué tener en cuenta
Consejo: Priorizar ejercicios de intensidad moderada, estiramientos o rutinas que no eleven en exceso la activación antes de dormir.
Este artículo fue producido por Tomás Vicente, periodista especializado en Salud.
Fuentes consultadas: Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), Clínica Mayo, Nature, estudios científicos.