Sí, una mujer puede tener una crisis cardíaca. Y estos son los síntomas
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Aunque el dolor en el pecho sigue siendo la señal más común, los síntomas de que se avecina un evento cardíaco no son idénticos en hombres y en mujeres.
Las mujeres son más propensas a experimentar:
- dificultad para respirar,
- fatiga inusual,
- náuseas,
- mareos
- dolor en el cuello,
- dolor en la mandíbula
- y en la parte superior de la espalda
El dolor en el pecho, el más típico signo de una crisis cardíaca, se siente en las mujeres, en general, de manera menos dramática que en los hombres: se trata de un dolor más leve.
En cualquier caso. Se debe llamar al número de emergencias de inmediato si se presentan una o varias de estas señales de alarma.
En América Latina, las enfermedades cardiovasculares ya son la principal causa de muerte entre las mujeres. La cardiopatía isquémica y el accidente cerebrovascular siguen siendo las afecciones más prevalentes, impulsadas en gran parte por el aumento de la obesidad, la hipertensión y el síndrome metabólico.
Investigadores dicen que resulta alarmante que, en algunas regiones, las tasas de mortalidad femenina por esta causa ya superen a las masculinas, con proyecciones que estiman un incremento del 300% en la incidencia durante las próximas dos décadas.
En Estados Unidos el escenario es similar. Las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte entre las mujeres y pueden afectar a mujeres de cualquier edad.
La presión arterial alta es un factor de riesgo central para las enfermedades cardíacas en este país.
A pesar de los números reveladores, las mujeres atribuyen los síntomas a afecciones menos graves, como el reflujo gastroesofágico, la gripe o “molestias” naturales que son parte del envejecimiento.
Muchas mujeres creen que los signos de un ataque cardíaco son inconfundibles. Sin embargo, es posible que no sean tan evidentes y que resulten confusos. Pero incluso cuando los síntomas son sutiles, las consecuencias pueden ser mortales, sobre todo si la persona no recibe ayuda de inmediato.
Los proveedores de atención primaria son las primeras voces para explicar esta realidad y empoderar a las mujeres para que estén alertas a cualquier signo de salud preocupante.