Un
nuevo informe de GAVI (The Vaccine Alliance) analiza el panorama de las amenazas para la salud global en 2026. Un año en un mundo que ve un aumento en los conflictos (61 guerras activas en 36 países, un número récord desde la Segunda Guerra Mundial), el cambio climático cada vez más tangible, y sistemas de salud en crisis de financiamiento, todo lo cual eleva la amenaza de enfermedades.
Aunque el documento, que destaca seis amenazas concretas, genera inquietud, ofrece a su vez soluciones basadas en el esfuerzo global y el conocimiento científico.
1. El repunte del cólera
En 2020 se registraron a nivel mundial 323.000 casos de esta infección diarreica aguda. En 2024 fueron 560.000. Aunque se sabe que el número de casos notificados subestima el número real de casos debido a la falta de detección e informes completos, las tendencias son representativas de la situación real.
A marzo de 2026, no se han reportado brotes masivos o epidemias generalizadas de cólera en la mayor parte de Latinoamérica. La situación epidemiológica regional se mantiene en vigilancia constante, con la crisis en Haití y brotes focalizados en partes de África como las principales preocupaciones globales.
Soluciones
Vacuna oral contra el cólera. Múltiples actores han trabajado para duplicar la financiación y aumentar el suministro global de esta vacuna oral preventiva contra el cólera (OCV) de alrededor de 30 millones de dosis en 2022 a 80 millones en 2025. A esto debería sumarse a nivel local una mayor vigilancia, un sistema de aguas seguro y un control de la manipulación de alimentos, ambas principales vías de contagio.
2. Cambio climático y arbovirus
El cambio climático está impulsando cambios en la distribución geográfica de los arbovirus (un grupo de virus transmitidos a los seres humanos principalmente a través de las picaduras de artrópodos infectados, incluidos mosquitos, garrapatas y flebótomos).
Aunque las relaciones entre estos virus y las variables climáticas son complejas, un volumen creciente de evidencia muestra que los cambios en los patrones meteorológicos, cambios en las temperaturas y desastres naturales están impulsando amenazas crecientes por enfermedades arbovirales.
En 2025, un equipo internacional publicó mapas actualizados de la distribución estimada y los riesgos de dengue, chikunguña, zika y fiebre amarilla. Cuando los investigadores los compararon con mapas anteriores, observaron expansiones hacia latitudes más altas, particularmente en México, Europa y Medio Oriente, y destacaron el cambio climático como posible impulsor.
Los mosquitos —especialmente Aedes aegypti y Aedes albopictus— son los principales vectores del dengue, el zika y la chikunguña. Son altamente sensibles a los cambios de temperatura.
El 2024 fue el año más cálido registrado hasta la fecha, con una temperatura media global de alrededor de 1,55 °C por encima de los niveles preindustriales. Ese año se notificaron globalmente más de 14,4 millones de casos de dengue, más del doble del máximo histórico anterior, alcanzado en 2023.
Soluciones
Colaborar para maximizar el impacto
La Iniciativa Global sobre Arbovirus fue lanzada en 2022 por la OMS para optimizar el uso de recursos y los riesgos locales. A esto se suma una inversión de GAVI de $2.200 millones de dólares en vacunas contra enfermedades sensibles al clima.
Reducir la capacidad de los mosquitos para transmitir enfermedades
El Programa Mundial del Mosquito trabaja con comunidades de Asia, África, América Latina y el Pacífico Occidental para liberar mosquitos infectados con Wolbachia, una bacteria que reduce su capacidad para transmitir los virus a las personas. Se estima que el proyecto ha protegido a más de 13,3 millones de personas de enfermedades transmitidas por mosquitos y ha evitado alrededor de 1 millón de casos de dengue.
3. Reducción de la inversión en salud
Las crisis financieras de los sistemas de salud a causa de las fuertes caídas en la ayuda gubernamental de países de altos ingresos a naciones de menores ingresos durante 2025 han sido un fuerte golpe que ha interrumpido servicios sanitarios críticos, desde la vigilancia de enfermedades y la vacunación hasta la atención materna y la preparación ante emergencias sanitarias.
Soluciones
Financiar la salud gravando productos no saludables
¿Podría un impuesto sobre el tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas ser parte de la solución? Una iniciativa liderada por la OMS llamada 3 by 35 propone que los precios de estos productos no saludables aumenten al menos un 50% para 2035 mediante aumentos de impuestos, con el fin de ayudar a establecer una financiación sostenible de origen nacional.
4. Desinformación en salud
La información errónea y la desinformación en salud se están convirtiendo rápidamente en dos de las fuerzas más desestabilizadoras en la salud global. Según sentencia el informe “socavan la confianza, modifican conductas y debilitan los sistemas de salud en un momento en que el mundo ya está viendo el resurgimiento de enfermedades prevenibles con vacunas como el sarampión, junto con el riesgo siempre presente de otra pandemia”.
Al avanzar en 2026, la pregunta es si los sistemas globales de salud están preparados para enfrentar la desinformación con la misma seriedad que las amenazas biológicas.
La información errónea ocurre cuando alguien difunde información médica incorrecta pero cree que es verdadera, mientras que la desinformación implica su difusión deliberada.
Las vacunas ofrecen un caso claro de cómo puede manifestarse esta amenaza. Cuando la confianza en las vacunas se erosiona, regresan enfermedades prevenibles, se debilita la preparación ante pandemias y la confianza en las instituciones se fractura aún más.
Lo que hace distinto a 2026 no es la novedad de estas afirmaciones, sino el entorno en el que ahora circulan. El Edelman Trust Barometer Special Report: Trust and Health 2025 muestra que la confianza en las autoridades sanitarias tradicionales sigue disminuyendo y uno de cada tres adultos jóvenes en todo el mundo expresa incertidumbre sobre las vacunas infantiles y confía más en las redes sociales y en la experiencia personal que en los médicos o la evidencia científica.
Soluciones
Trabajar con empresas tecnológicas
La información errónea y la desinformación están cada vez más entrelazadas con tecnologías impulsadas por IA y con la competencia geopolítica, lo que las hace más difíciles de atribuir o regular. El creciente uso de deepfakes en la desinformación en salud ilustra cuán rápidamente pueden ahora producirse y difundirse narrativas falsas. Que pueden ser letales durante una pandemia.
La OMS trabaja con socios como Google, Meta y NewsGuard para analizar datos sobre tendencias emergentes de desinformación, de modo que la información sanitaria confiable y basada en la ciencia pueda dirigirse allí donde más se necesita.
5. Enfermedad por virus de Marburg
En 2026, la enfermedad por virus de Marburg (MVD) es una amenaza regional creciente en partes de África y un caso claro de cómo la alteración ecológica puede aumentar la probabilidad de que patógenos raros y letales pasen a los humanos, especialmente en comunidades vulnerables.
Aunque es difícil predecir si 2026 traerá nuevos brotes, los expertos subrayan que la preparación —particularmente la detección temprana y sistemas de salud sólidos— determinará si los futuros casos permanecen aislados o escalan hacia crisis importantes.
Aunque este virus primo hermano del ébola se ha mantenido confinado a ciertas regiones, se sabe que en un mundo global, podría expandirse fácilmente.
Soluciones
Vacunas y terapias contra Marburg, más vigilancia
Aunque actualmente no existen vacunas o tratamientos autorizados contra la enfermedad de Marburg, al menos 28 candidatos vacunales están en desarrollo. El mismo esfuerzo de vigilancia y detección se aplica a esta amenaza.
6. La enfermedad X
Cuando los expertos en salud global hablan de la Enfermedad X, no están prediciendo un virus específico ni una fecha precisa. El término es una forma abreviada de referirse al próximo patógeno desconocido con potencial para desencadenar una epidemia o pandemia internacional grave.
Un número creciente de evaluaciones sugiere que el mundo podría estar entrando en el año menos preparado de lo que estaba inmediatamente después del COVID‑19, que en su momento fue una enfermedad X.
Estos eventos no son tan raros como podrían parecer. Solo en este siglo ya hemos visto una pandemia de influenza (H1N1 en 2009), junto con grandes epidemias impulsadas por patógenos emergentes o reemergentes como SARS‑CoV‑1, MERS, enfermedad por virus del ébola, mpox y zika.
Aunque prepararse para un patógeno desconocido es inherentemente difícil, los científicos coinciden cada vez más en que la próxima gran amenaza probablemente emergerá de una de aproximadamente 25 familias virales ya conocidas por infectar a los humanos.
Una familia viral que ya se vigila de cerca es la de los ortomixovirus, que incluye la influenza. La gripe aviar H5N1, en particular, está siendo observada atentamente porque los contagios esporádicos a humanos y otros mamíferos crean oportunidades para cambios virales.
En circunstancias raras, estos virus pueden intercambiar material genético, produciendo una cepa frente a la cual los humanos tienen poca o ninguna inmunidad.
Soluciones
Convertir la detección de brotes en rutina, y sumar inversión y tecnología
El Plan Estratégico de la OMS para la Gestión de Amenazas por Enfermedades por Coronavirus 2025–2030 propone que la vigilancia del COVID‑19, MERS‑CoV, influenza y otros patógenos respiratorios se integre plenamente en los sistemas rutinarios de salud, en lugar de ampliarse solo durante las crisis.
También se está financiando el desarrollo de una biblioteca de vacunas: versiones prototipo de vacunas contra virus representativos de familias de alto riesgo, que podrían adaptarse rápidamente para enfrentar otros virus relacionados.
Además, dicen los expertos de GAVI, hay que zanjar la brecha en el diagnóstico, el eslabón más débil de la preparación ante pandemias.
Esta historia se produjo utilizando contenido de estudios o informes originales y de otras investigaciones médicas y fuentes de salud y salud pública, destacadas en enlaces relacionados a lo largo del artículo.