Durante las celebraciones, y especialmente en Pascua, cuando el chocolate ocupa un lugar central, muchas personas con diabetes, prediabetes o riesgo cardiovascular sienten que deben elegir entre disfrutar o cuidar su salud. Pero esa elección no siempre es obligatoria.
La clave está en entender que no todo el chocolate es igual. A diferencia del chocolate blanco o con leche (ricos en azúcares añadidos y con bajo contenido de cacao) el chocolate negro o amargo (≥70% cacao) contiene menos azúcar y una mayor concentración de flavanoles, compuestos asociados a beneficios metabólicos y cardiovasculares.
Incluso algunos
estudios han vinculado el consumo de cacao rico en flavanoles con mejoras modestas pero significativas en la sensibilidad a la insulina en personas con riesgo cardiometabólico.
Esto no convierte al chocolate amargo en un alimento "saludable" en sí mismo (sigue siendo calórico y contiene grasas totales y saturadas), pero sí plantea un cambio de enfoque: el problema no es el cacao, sino el azúcar añadido y el contexto en el que se consume.
¿De qué depende su impacto en la glucosa?
Más que del chocolate aislado, la
respuesta glucémica depende de tres variables:
Una pequeña porción (10–20 g) de chocolate ≥70% cacao suele aportar entre 3 y 6 g de azúcar. En muchas personas, esa cantidad genera un aumento leve y transitorio de glucosa, especialmente si se consume después de una comida que incluya fibra, proteínas o grasas saludables, lo que reduce la velocidad de absorción. En cambio, consumir chocolate azucarado puede provocar picos glucémicos.
Por ello, si el objetivo es mantener estabilidad glucémica durante celebraciones como Pascua, estas estrategias pueden ayudarte:
Elegir chocolate con ≥70% cacao (idealmente sin azúcar añadido)
Consumirlo después de una comida equilibrada
Evitar combinarlo con otros azúcares refinados
Priorizar
porciones pequeñas y comer despacio
Realizar una caminata ligera de 10 a 15 minutos tras la comida, ya que el movimiento ayuda a que el músculo utilice la glucosa circulante
En muchos casos, pequeñas cantidades de chocolate negro pueden integrarse dentro de una alimentación equilibrada sin comprometer la salud metabólica.
Sin embargo, cada organismo responde de manera diferente. En personas con diabetes, tratamiento con insulina o alto riesgo cardiovascular, cualquier modificación en el patrón alimentario (incluido el consumo de chocolate 70% cacao) debe discutirse con un profesional de la salud para evitar desajustes glucémicos o decisiones contraproducentes.
Recuerda: No se trata de prohibir el chocolate, sino de saber cuándo,
cuánto y cómo consumirlo.
Este artículo fue producido por Tomás Vicente, periodista especializado en Salud.
Fuentes consultadas: Asociación Estadounidense de Diabetes (
ADA), Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (
CDC),
estudios científicos.