Honduras ante el desafío del chikungunya y el dengue
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La crisis medioambiental producto del calentamiento global, sumado a un año en el que el fenómeno del Súper Niño ya está haciendo estragos, han creado una “tormenta perfecta” para la reproducción de los mosquitos que transmiten enfermedades.
Hasta noviembre, Honduras presentaba más de 12.000 casos sospechosos de dengue.
Sin embargo, para el país, el dengue no es un evento aislado: es una presencia anual, predecible en su regreso e impredecible en su alcance. Lo que cambió recientemente no fue el virus, sino la capacidad de las autoridades de salud para verlo llegar. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) explica que Honduras ha desarrollado un sólido sistema de vigilancia conocido como de 360 grados, que cubre todo el ciclo: desde detectar el caso hasta los resultados de salud del paciente.
Esto permite tener un mapa epidemiológico más completo de la crisis del dengue y otras infecciones, y lograr un control mayor de los vectores.
Sobre el chikungunya, a principios de noviembre de 2026, el Ministerio de Salud de Honduras confirmó la transmisión comunitaria activa de este virus.
Si bien se han documentado casos en el Distrito Central, Atlántida y Olancho, la principal zona en la que están enfocando sus acciones las autoridades de salud es el municipio de Alauca, en el Departamento de El Paraíso, cerca de la frontera con Nicaragua, donde se ha establecido la transmisión local.
Cómo prevenir el dengue y el chikungunya
No existe un medicamento específico para tratar el dengue. Si hay vacunas para ambos virus.
La infección se previene principalmente evitando las picaduras de mosquitos. Entre las acciones que ayudan a prevenir la picadura del mosquito están:
Usar repelente. Se debe usar repelentes de insectos aprobados por el organismo sanitario local, que tengan uno de los ingredientes activos que se mencionan a continuación. Cuando se usan siguiendo las instrucciones, se ha comprobado que estos repelentes de insectos son seguros y eficaces, aun para las mujeres embarazadas y las que están amamantando.
Usar ropa holgada, camisas de manga larga y pantalones largos. Para estar al aire libre, usar botas, pantalones, calcetines, o comprar ropa y equipos previamente tratados con permetrina.
Tomar medidas para controlar los mosquitos dentro y fuera de la casa. Usar mallas para ventanas y puertas. Reparar los orificios en las mallas para evitar que entren los mosquitos.
Facilitar los programas de fumigación en las comunidades.
Una vez a la semana, vaciar, cubrir o tirar cualquier elemento que acumule agua, como neumáticos, cubetas, macetas, juguetes, piscinas, bebederos de aves, platos de macetas y contenedores de basura. Verificar que no haya insectos dentro y fuera de su casa.
Vacunas
Las autoridades de salud de Honduras están administrando actualmente la vacuna contra el dengue Qdenga (TAK‑003), de dos dosis, dirigida a niños de entre 6 y 16 años, quienes constituyen el grupo poblacional más gravemente afectado por complicaciones clínicas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los países introduzcan Qdenga en sus calendarios oficiales de vacunación.
Aunque no están dentro del grupo de recomendación, la OMS indica que esta vacuna puede ofrecerse a personas adultas con comorbilidades que viven en donde el dengue es endémico.
La OMS indica que la vacunación contra el dengue debe considerarse parte de una estrategia integrada de lucha contra la enfermedad, que incluya el control de vectores, la gestión adecuada de los casos, la educación y la participación comunitaria.
No se administra de manera rutinaria la vacuna con el chikungunya
El control integral de los vectores debe seguir siendo una acción central de los programas de lucha contra el dengue. Además, los mosquitos vectores del dengue transmiten otros virus importantes, como la fiebre amarilla y el virus del Zika.
