Algunos alimentos altos en carbohidratos refinados y azúcar pueden causar
inflamación crónica en el cuerpo. Lo que puede incrementar el riesgo de cardiopatías, obesidad, diabetes,
cáncer,
artritis reumatoide, según algunos estudios. Ciertos cambios en el estilo de vida y algunos nutrientes pueden ayudar a reducirla.
Consumo excesivo de azúcar añadido y carbohidratos refinados
Se relaciona con el aumento de los marcadores de inflamación en el organismo, así como con la
resistencia a la insulina y el aumento de peso.
Se asocia a un aumento de la producción de AGE (compuestos que se generan en el organismo cuando los azúcares se unen), la permeabilidad intestinal, cambios poco saludables en los lípidos sanguíneos y el aumento de peso, lo que puede desencadenar una inflamación crónica.
Granos enteros e inflamación
Cabe hacer notar que hay una diferencia entre el azúcar añadida de algunos alimentos y el azúcar que se encuentra de forma natural en los alimentos integrales.
El azúcar añadido se agrega a los alimentos y bebidas para endulzarlos. El azúcar o sacarosa y la miel también se consideran azúcar añadida.
Revisa la lista de ingredientes en los envases y empaques de los productos procesados. El azúcar añadido se conoce bajo diferentes nombres: jarabe de maíz alto en fructosa, sucrosa, fructosa, glucosa, azúcar de maíz, jarabe de maple, jarabe de agave, azúcar de coco, entre otros.
El exceso de azúcares añadidos y carbohidratos refinados se asocia a
inflamación. Sin embargo, el azúcar que se encuentra en forma natural en alimentos integrales no se asocia a la inflamación.
Los azúcares que están en forma natural en los alimentos incluyen la fructosa en la fruta y la lactosa en la leche y otros lácteos. Ya que estos alimentos son fuente de proteínas o de fibra y los azúcares naturales se absorben lentamente y previenen alzas abruptas en los niveles de azúcar en la sangre.
De hecho, algunos alimentos que contienen azúcares naturales, como las frutas, pueden ser
antiinflamatorios. Una alimentación con frutas, vegetales y granos enteros tiene además otros beneficios para la
salud.
Cambios en el estilo de vida = menos inflamación
Las frutas y vegetales contienen fibra, antioxidantes, vitaminas y minerales. Te protegen y reducen la inflamación.
Las investigaciones han mostrado que un consumo alto de fibra reduce la inflamación en condiciones crónicas como enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2,
enfermedad inflamatoria intestinal, artritis reumatoide, entre otras.
Consume avena, salvado, arroz integral y quinoa. Tienen mucha fibra y antioxidantes que ayudan a disminuir la inflamación.
Evita alimentos con azúcar añadida y carbohidratos refinados como pan blanco y pastas.
Evita en especial sodas o refrescos, pasteles, galletas y dulces.
La actividad física aeróbica en forma regular y los ejercicios de resistencia pueden ayudarte a controlar tu peso y a reducir la grasa abdominal. Además, disminuyen los marcadores de inflamación, según algunos
estudios.
Practica yoga o meditación.
Algunas
investigaciones han asociado la reducción de la inflamación.
En sí, puedes empezar a protegerte de
la inflamación crónica al hacer algunos cambios en tu alimentación, al ejercitarte regularmente y al manejar tu nivel de estrés. ¡Empieza ya!
Este artículo fue producido por la licenciada en Nutrición Gloria Rabell
Fuentes consultadas: Biblioteca de Medicina de EE.UU. Clínica Mayo.