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Relaciones personales / Salud Mental
Acciones clave para tener buenos vínculos y superar crisis dentro y fuera de casa
19 de marzo 2025
Tiempo estimado de lectura: 4m
La comunicación, la comprensión, la flexibilidad, y la atención son palabras clave para mantener relaciones saludables, a nivel laboral, social y personal.

Getty Images

Hay una popular frase que dice que “el amor lo cura todo”. Bueno, no siempre es así. Expertos en relaciones aseguran que hacen falta muchas más habilidades para lograr vínculos saludables en la vida privada.
Y estas mismas habilidades también se pueden utilizar para mejorar relaciones a todo nivel: familiar, social y laboral. Y son perfectas para poner en práctica en momentos de crisis.
La siguiente es una lista de sugerencias tomadas de expertos de la Asociación Psicológica Americana, del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos y de la consultora inglesa especialista en relaciones Tavistock Relationships.
Comunicarse, la palabra mágica
Cuando una relación esta pasando por un momento crítico, puede ser una discrepancia de opiniones con el jefe, un malentedido con la pareja o muchas otras situaciones, el verbo más importante que hay que conjugar es “comunicar”.
Muchas veces las personas piensan que el otro, sea quien fuere, debería saber cuál es el conflicto y entender todo casi sin palabras. Pero expertos aseguran que verbalizar el problema y nuestro punto de vista es necesario para abrir el canal de comunicación.
Conclusión: no hay que suponer, hay que decir.
Crear espacios para esa comunicación
Las confrontaciones públicas no siempre son exitosas porque indefectiblemente uno de los participantes en la discusión va a tener sentimientos negativos como sentirse humillado, menospreciado o no querido.
Siempre es conveniente hacer un aparte, incluso si se trata de personas muy ocupadas. Planear una cita para discutir un problema, tomar un café. Los ambientes tranquilos ayudan a calmar ánimos y promueven una charla abierta y sincera.
Conclusión: tener tiempo para una charla muestra que el otro importa.
Ponerse en los zapatos del otro
Cuando hay confrontaciones tanto personales como sociales o laborales, la primera reacción de una persona suele ser “cerrarse”. “Yo pienso esto, tengo razón y no voy a ceder”, es más o menos el mensaje. Pues esa estrategia solo logrará crear más diferencias, no zanjarlas.
Ponerse en el lugar del otro, escuchar sus puntos de vista, por qué está molesto, o el sentimiento que siente, es muy importante para superar una crisis. Las personas en una relación no tienen que estar de acuerdo en todo para que funcione, pero si no reconocen la opinión del otro, no son capaces de escuchar, se convierte en una batalla constante.
Conclusión: para resolver, hay que escuchar y tratar de entender.
Verbalizar las cosas que molestan
Es muy frecuente que se acumule malestar en una relación, de cualquier tipo, porque el otro no es conciente de que hace cosas que molestan. Por ejemplo, tararear mientras trabaja, o hablar por télefono en voz muy alta. En casa, dejar ropa tirada en el piso, no lavar un plato sucio, no avisar si se está llegando más tarde de lo habitual.
Estas capas molestas, si se siguen acumulando, pueden generar un problema mayor que, literalmente puede explotar y provocar una crisis.
Las relaciones son permanentes acuerdos y decir lo que nos pasa forma parte de revisar esos acuerdos.
Pero, además, quizás el otro no es conciente de que está haciendo algo que molesta. La persona traslada a su medio ambiente personal o laboral, costumbres de su vida de soltero, o de trabajador en el hogar. Por ejemplo, quizás no se da cuenta de que tararear es algo que pueda molestar.
Conclusión: es positivo comunicar hasta las molestias más chicas
Reducir las expectativas sobre los demás
Muchas veces esperamos que los demás hagan lo que esperamos, deseamos o queremos que hagan. El problema es que la mayoría de las veces esto no ocurre, y genera una situación de enorme frustración.
“¿Por qué no me pregunta si necesito algo si ve que no me siento bien?”
“¿Por qué no saca la basura sin que yo le tenga que decir?”
“¿Por qué no me pide ayuda para este proyecto, si sabe que sé mucho del tema?”
Son solo dos de los reclamos frecuentes.
De nuevo surge la importancia de verbalizar. Esperar que el otro haga o diga lo que uno quiere es decepcionante. Por eso o bien hay que decir lo que uno quiere, o plantear la necesidad de que el otro actúe.
Conclusión: suele funcionar decir lo que uno necesita.
No pierdas la costumbre de pedir perdón
Poder disculparse cuando se ha actuado mal es clave para cualquier relación que funcione, y, sin embargo, es algo que muchas personas evitan. Si la crisis o la discrepancia surgió por algo que piensas que hiciste mal o porque dijiste algo inapropiado, o porque al calor de una discusión ofendiste al otro, no dudes en disculparte.
Es un gesto de humildad, pero también de empatía.
Conclusión: la disculpa es un acto de diplomacia muy útil en las relaciones.
Fuentes consultadas: Instituto Nacional de Saud Mental de EE.UU., Asociación Psicológica Americana y Tavistock Relationships.
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