Cuando hablamos de los efectos de las redes sociales solemos enfocarnos en la autoestima o la imagen corporal.
Sin embargo, una
investigación reciente propuso una mirada diferente sobre el tema: ¿qué ocurre si el impacto de plataformas como Instagram va más allá de cómo vemos nuestro cuerpo y alcanza la forma en que construimos nuestra identidad?
El trabajo analizó a 95 adultos jóvenes con un promedio de casi ocho años de uso de Instagram. Los investigadores evaluaron aspectos relacionados con la imagen corporal, la percepción de señales internas del cuerpo (como los latidos cardíacos) y un concepto conocido como embodiment, que describe la sensación de que nuestro cuerpo nos pertenece y forma parte de quienes somos.
Para ello, los participantes completaron cuestionarios y realizaron pruebas de realidad virtual que permitían evaluar qué tan fácilmente podían llegar a percibir como propios, rostros o representaciones de otras personas.
A diferencia de lo que podría esperarse, el uso de Instagram no se relacionó con mayores preocupaciones por la imagen corporal ni con cambios en la capacidad de percibir señales internas del organismo.
Sin embargo, las personas que llevaban más años utilizando esta plataforma sí mostraron una mayor tendencia a experimentar temporalmente como propios algunos rasgos de otras personas.
Para los autores, la exposición prolongada a selfies, filtros e imágenes estandarizadas podría contribuir a difuminar los límites que nos ayudan a distinguir entre nuestra propia identidad y la de los demás. Llamaron a esta posibilidad la "hipótesis de la erosión digital de la identidad corporal".
¿Qué significa esto? Que los años de interacción con representaciones digitales idealizadas podrían influir en la forma en que construimos nuestra identidad corporal, es decir, en la sensación de que nuestro cuerpo y nuestro rostro forman parte de quienes somos.
Según los investigadores, esta podría ser una vía por la que las redes sociales influyen en la percepción de uno mismo, más allá de la imagen corporal o la autoestima.
Aunque el estudio no demuestra que Instagram cause problemas de salud mental ni que estos cambios tengan consecuencias negativas, abre una nueva línea de investigación sobre la relación entre tecnología, percepción corporal e identidad.
Las redes sociales y nuestra salud mental
Si bien este nuevo trabajo analizó a adultos jóvenes, sus hallazgos también resultan relevantes para la adolescencia, una etapa en la que la identidad continúa desarrollándose y en la que las redes sociales ocupan un lugar cada vez más importante. Sobre este tema se cuenta con amplia evidencia.
Una revisión sistemática publicada en la revista
Cureus encontró asociaciones entre el uso intensivo de redes sociales y un mayor riesgo de síntomas de
ansiedad, depresión, estrés psicológico, trastornos del sueño y baja autoestima.
En sintonía, expertos de la
Clínica Mayo advierten que las redes pueden favorecer la comparación social, la presión por alcanzar estándares poco realistas y experiencias como el ciberacoso, especialmente durante la adolescencia.
Sin embargo, muchos profesionales advierten que las redes sociales no deben catalogarse como exclusivamente perjudiciales. Organizaciones como la Asociación Estadounidense de Psicología (
APA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (
UNICEF) destacan que también pueden promover la conexión social, el sentido de pertenencia, el acceso a información útil y el apoyo entre pares.
Por eso, más que demonizar la tecnología, el desafío parece estar en desarrollar hábitos digitales saludables y conscientes.
En el caso de adolescentes, la Clínica Mayo proporciona algunos consejos útiles:
Establecer reglas y límites cuando sea necesario
Controlar los comportamientos difíciles
Activar la configuración de privacidad
Controlar las cuentas de los hijos
Hablar periódicamente con ellos sobre las redes sociales
Dar el ejemplo sobre los hábitos con las redes sociales
Explicar claramente qué conductas son apropiadas y cuáles no en redes sociales.
Nuestra identidad se construye en muchos ámbitos: en las relaciones, en las emociones y en las experiencias. Las redes sociales pueden formar parte de ese proceso, pero no deberían ser el único espejo en el que nos miramos a diario.
Este artículo fue producido por Tomás Vicente, periodista especializado en Salud.
Fuentes consultadas:
American Psychological Association "Health advisory on social media use in adolescence"
Clínica Mayo "Los adolescentes y el uso de las redes sociales: ¿qué impacto tienen?"
Computers in Human Behavior "Blurring the boundaries of the self: Instagram's impact on bodily identity and multisensory experience among young adults"
Cureus "Social Media Use and Its Connection to Mental Health: A Systematic Review"
UNICEF "Salud mental de los adolescentes y redes sociales "