Por algo la llaman la “asesina silenciosa”: la
hipertensión no produce síntomas mientras eleva el riesgo de un accidente cerebrovascular. El
35,4% de los adultos en Latinoamérica y el Caribe la padecen, y un tercio de ellos ni siquiera ha tenido un diagnóstico.
Uno de los pilares del manejo de la hipertensión es evitar alimentos altos en
sal. Entre ellos muchos dulces. Pero hay uno, el chocolate amargo, que, dependiendo de su contenido de cacao, puede ayudar a controlarla.
Y esto ocurre principalmente porque el chocolate negro contiene flavonoles, un tipo de antioxidante que se encuentra en el cacao.
Cómo ayudan los flavonoles al organismo
Aumentan el óxido nítrico en la sangre. El óxido nítrico le indica a los vasos sanguíneos que se dilaten, por lo que la sangre fluye con mayor facilidad y, por ende, la presión disminuye.
Mejora la función de los vasos sanguíneos. El chocolate negro puede favorecer el endotelio, que es el revestimiento interno de las arterias. Cuando este revestimiento funciona bien, las arterias se mantienen más flexibles en lugar de tensas o rígidas.
Puede reducir ligeramente la inflamación y las hormonas del estrés. Los compuestos del cacao pueden reducir el
estrés oxidativo, que puede contribuir a la presión arterial alta.
Pero es muy importante saber esto: para que exista este beneficio, el chocolate debe tener 70% o más de cacao. Idealmente con bajo contenido de azúcar añadido.
Y la cantidad es esencial: solo se deben comer uno o dos cuadraditos pequeños al día, no una barra entera.
Recuerda, se trata de un apoyo nutricional para mantener una buena presión arterial, y en ningún caso reemplaza a un medicamento. Siempre consulta con tu médico de cabecera.