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Pacientes pediátricos y anestesia, nuevas recomendaciones para el médico y la familia
24 de abril 2026
Tiempo estimado de lectura: 6m
Enfocan en la preparación clínica pero también en el aspecto emocional y cognitivo del paciente y la familia, con el pediatra como eje.

Getty Images

Un informe actualizado de la Academia Americana de Pediatría revisa el papel del pediatra en los pasos clínicos previos al uso de anestesia en cirugía infantil, y la importancia de que tanto el paciente como la familia estén preparados emocional y cognitivamente para enfrentar un momento que suele ser traumático.
El trabajo remarca que los pediatras desempeñan un papel clave en la preparación de los pacientes y sus familias para la anestesia y la cirugía al abordar principalmente dos áreas de preocupación:
  • La primera incluye la preparación médica y busca asegurar que el paciente esté en condiciones óptimas para la cirugía y que tanto el paciente como la familia estén listos a nivel físico y mental.
  • La segunda categoría se relaciona con la logística e incluye la comunicación necesaria y los requisitos previos para permitir que el proceso perioperatorio sea seguro.
El pediatra de atención primaria es una parte importante de un trabajo que debe ser en equipo y colaborativo, ya que se encuentra en una posición única para atender las necesidades del paciente pediátrico según su edad, tamaño y etapa de desarrollo, así como las preocupaciones de la familia cuando se contempla anestesia o sedación.
Es muy valioso el vínculo previo de atención médica con el menor y su relación con la familia.
Por eso, la comunicación efectiva y la colaboración entre el pediatra, el equipo quirúrgico y el anestesiólogo o especialista en sedación son importantes para brindar la experiencia más fluida y menos traumática posible para el paciente y los padres o tutores.
Este informe describe las tareas previas a procedimientos quirúrgicos programados, no de emergencia, entre ellas:
  • Definir y comunicar claramente los problemas médicos del paciente y los efectos fisiológicos esperados y limitaciones impuestas por cada una de sus condiciones a todos los proveedores de atención médica.
  • Optimizar el manejo de enfermedades coexistentes en colaboración con ellos para procedimientos electivos o cuando el tiempo lo permita.
Cada año se realizan casi 4 millones de procedimientos quirúrgicos en niños y adolescentes en Estados Unidos. Los pacientes pediátricos reciben anestesia o sedación para una variedad de procedimientos y operaciones.
Con frecuencia, estos pacientes tienen enfermedades complejas coexistentes o se someten a cirugías o procedimientos extensos o complicados que requieren atender sus condiciones médicas y optimizar su estado de salud antes de recibir anestesia o sedación.
El Estudio Latinoamericano de Resultados Quirúrgicos en Pacientes Pediátricos apunta que es necesario determinar la importancia de las complicaciones en pacientes quirúrgicos pediátricos en América Latina, así como los factores de riesgo y tipos de complicaciones que experimentan estos pacientes, debido a que los datos sobre esta población son escasos.
El rol del pediatra
El período perioperatorio puede ser estresante y generar ansiedad para los pacientes pediátricos y sus familias. El pediatra está en una posición única para ayudar a responder a las necesidades apropiadas para la etapa de desarrollo del niño o adolescente cuando se contemplan procedimientos que requieren anestesia o sedación.
Una excelente comunicación entre todos los proveedores de atención médica puede mejorar los resultados y garantizar la experiencia más segura y menos disruptiva para el paciente.
La preparación física del niño o adolescente para la anestesia requiere conocer cualquier condición previa o actual que pueda afectar la administración de anestesia. Idealmente, tanto el anestesiólogo como el pediatra contarán con la historia clínica del paciente, y ambas perspectivas son importantes para planificar la anestesia.
Los padres o tutores llegarán al encuentro con sus propias experiencias, basadas en vivencias previas o en la preocupación normal de los padres. Las perspectivas de los padres pueden ser muy diferentes a las del niño.
El papel del pediatra no es “autorizar” al paciente para cirugía, sino ayudar a optimizar su salud antes de someterse a anestesia o cirugía y confirmar que no existan contraindicaciones para los procedimientos planificados en ese momento. El anestesiólogo también revisará la historia clínica, examinará al paciente y hará una determinación final del riesgo y beneficio del procedimiento el día de la cirugía.
La comunicación secuencial y bidireccional entre el pediatra y el anestesiólogo incorporará la perspectiva pediátrica a la planificación perioperatoria.
Generalmente, el cirujano notificará al pediatra sobre el procedimiento planeado y solicitará que el paciente sea evaluado con anticipación. En procedimientos electivos, el aviso debe darse con tiempo suficiente para que el pediatra complete la evaluación previa a la anestesia y comunique hallazgos relevantes, junto con preocupaciones específicas sobre factores agudos o crónicos, tanto al cirujano como al anestesiólogo.
Ese tiempo previo permitirá consultas adicionales según sea necesario, así como una planificación óptima del procedimiento.
El proveedor de atención primaria puede tener acceso a registros médicos que el equipo de anestesia no tiene. Hay datos que cobran especial relevancia antes de una cirugía, entre ellos:
  • Antecedentes personales o familiares de cirugías previas y de dificultades durante la anestesia,
  • medicamentos actuales,
  • problemas en las vías aéreas, hipertermia maligna, miopatías congénitas, náuseas o vómitos postoperatorios,
  • condiciones de salud mental o antecedentes de delirio al despertar o terrores nocturnos
Las alergias a medicamentos y al látex, betadine o clorhexidina pueden afectar la preparación quirúrgica. También son útiles para la preparación preoperatoria las limitaciones físicas, dependencia de tecnología médica (traqueostomía, soporte ventilatorio, sonda de alimentación), estado nutricional o consideraciones de posicionamiento. Y es importante conocer antecedentes de dificultad para obtener acceso venoso periférico.
La atención perioperatoria segura de los niños es compleja y requiere equipos y recursos específicos adecuados para el paciente pediátrico, así como personal con formación y habilidades específicas para el cuidado de lactantes y niños, indica un trabajo basado en las recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría, que analiza este procedimiento también en neonatos.
Conductas, desarrollo, emociones
El nivel de desarrollo y la función intelectual del paciente pueden afectar el proceso de planificación anestésica, especialmente durante el período estresante desde la llegada al centro médico hasta la inducción de la anestesia.
La reacción de los padres o tutores al estrés de que su hijo se someta a un procedimiento también puede afectar la relación del equipo de anestesia con ellos y con el niño o adolescente.
Los niños y adolescentes con trastornos del neurodesarrollo, como trastorno del espectro autista, discapacidad intelectual, sensibilidades sensoriales o problemas de salud mental, incluida ansiedad, pueden presentar desafíos mayores de manejo, especialmente cuando enfrentan instalaciones y proveedores nuevos, y cuando perciben la ansiedad de sus cuidadores.
Las familias o cuidadores principales son la mejor fuente para entender cómo mantener al niño calmado y cooperador.
Muchos problemas de salud mental subyacentes pueden empeorar por el estrés y la ansiedad relacionados con la anestesia. A veces, los profesionales de salud deben recurrir a la sedación para mantener al paciente calmado.
La flexibilidad del personal y la comunicación son de máxima importancia.
La participación temprana de especialistas en la vida infantil o profesionales de salud mental puede ser de gran utilidad para desarrollar un plan de preparación para el paciente y la familia.
Esta historia se produjo utilizando contenido de estudios o informes originales, y de otras investigaciones médicas y fuentes de salud, y salud pública, destacadas en enlaces relacionados a lo largo del artículo.
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