Organizaciones especializadas en salud cardiovascular han decidido actualizar la guía para el manejo de los lípidos o grasas en el organismo, con el objetivo de prevenir la enfermedad y mantener una buena salud. Lo decidieron a la luz de nueva evidencia científica que demuestra la importancia de realizar intervenciones temprano en la vida.
Un grupo de nueve entidades médicas de Estados Unidos, lideradas por el Colegio Americano de Cardiología y la Asociación Americana del Corazón, publicó recomendaciones actualizadas que incluyen las mejores formas de lidiar con dos potenciales enemigos públicos de la salud vascular:
el colesterol y los triglicéridos.
En los países de América Latina y el Caribe, la enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte y discapacidad.
En Estados Unidos, uno de cada 4 adultos tiene niveles elevados de colesterol, lo que aumenta el riesgo de sufrir un
infarto de miocardio (ataque cardíaco) y un
accidente cerebrovascular.
La guía consolida recomendaciones basadas en evidencia en un solo documento, en el que se ofrece una “ventana única” integral sobre cómo evaluar y tratar mejor los diversos lípidos que circulan por la sangre.
El objetivo es reducir con efectividad el riesgo de una persona de desarrollar
enfermedad cardiovascular aterosclerótica. Conocida popularmente como aterosclerosis, es causada por la acumulación de depósitos de grasa en las arterias y es la principal causa de muerte en todo el mundo.
Estos son algunos de los puntos que destaca el documento:
En primer lugar, la importancia de la intervención con cambios saludables en el estilo de vida ya en la infancia, como
mantener un peso saludable y realizar
actividad física con regularidad.
También enfatiza la necesidad de evitar los productos de tabaco,
tomar medicamentos para reducir el colesterol tal cual indica la receta, cuando lo recomiende un profesional de salud.
La guía refuerza lo crítico que es evitar el consumo de alimentos altos en grasas no saludables desde temprano en la vida: el colesterol alto puede comenzar a afectar el riesgo de enfermedades cardíacas incluso en la niñez y la adolescencia.
Los niños pueden tener colesterol alto como resultado de afecciones hereditarias o hábitos de estilo de vida. Por eso, el documento recomienda la prueba de detección del colesterol para todos los niños de entre 9 y 11 años. Esto, aseguran, puede ayudar a evaluar el riesgo y orientar la atención, en colaboración con médicos, padres y cuidadores.
“Sabemos que el 80% o más de las enfermedades cardiovasculares se pueden prevenir y que el colesterol LDL elevado, a veces llamado colesterol 'malo', es una parte importante de ese riesgo”, dijo
Roger Blumenthal, presidente del comité de redacción de la guía y director del Johns Hopkins Ciccarone Center for the Prevention of Heart Disease en Baltimore, en Maryland.
La idea es que un colesterol bajo durante más tiempo cierra mejor la ventana de oportunidad a los males cardiovasculares a lo largo de la vida.
“Un colesterol LDL más bajo durante más tiempo, al igual que una presión arterial más baja durante más tiempo, ofrece una protección mucho mayor contra el riesgo futuro de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares”, agregó Blumenthal.
Una novedad en la nueva guía es el uso de una calculadora de riesgo de enfermedad cardiovascular más moderna y actual —Predicting Risk of Cardiovascular Disease EVENTs (PREVENT)— que ahora se recomienda para la prevención primaria de la enfermedad cardiovascular aterosclerótica. Esta herramienta está diseñada para detectar riesgo a partir de los 30 años.
“Con esta nueva herramienta de evaluación, podemos calcular mejor el riesgo cardiovascular utilizando información de salud ya obtenida durante un examen físico anual (colesterol, lecturas de presión arterial y otra información personal, como la edad y los hábitos de salud)”, explicó Blumenthal. Esto permitiría lograr terapias más focalizadas.
Entre los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, están:
antecedentes familiares de enfermedades cardíacas;
enfermedades inflamatorias crónicas (por ejemplo, lupus o artritis reumatoide);
afecciones cardiometabólicas, como sobrepeso/obesidad,
diabetes o enfermedad renal crónica;
ascendencia de mayor riesgo (algunos grupos étnicos tienen mayor riesgo de desarrollar estas enfermedades),
y marcadores de riesgo reproductivo, incluidos la menopausia precoz, la preeclampsia y la diabetes gestacional.
Las
estatinas siguen siendo el tratamiento de referencia para el manejo del colesterol. Pero la guía indica que se deben discutir otras alternativas con el médico si los niveles de lípidos no se reducen adecuadamente mediante hábitos de vida saludables y terapia con estos medicamentos.
Fuentes consultadas: nueva guía publicada en la revista de la Asociación Americana de Cardiología (el documento se publicó en las revistas de las nueve entidades participantes), estudio Journal of The Endocrine Society, Eurekalert comunicado de prensa, Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU.