Para aliviar los síntomas de la gripe y los resfriados comunes, es reconfortante tomar infusiones calientes como té con limón y miel, y la infaltable sopa de pollo cuya receta se hereda en las familias como parte de la cultura.
Los presuntos beneficios de la sopa de pollo vienen desde la antigüedad, cuando el médico Moshe Ben Maimon la recomendó para disminuir las molestias del resfriado en sus escritos del siglo XII. Y desde entonces, las recetas para preparar este caldo tibio “sanador” han sido transmitidas durante varias generaciones y están rodeadas de un halo casi mágico.
¿Tiene algún efecto este alimento o es un mito? Los científicos dicen que puede ayudarte y explican las razones.
La explicación de sus poderes
En un estudio sobre la relación entre alimentos e influenza, investigadores del Centro Médico de la Universidad de Nebraska, en Omaha, Estados Unidos, analizaron los componentes principales de la tradicional sopa de pollo , y hallaron que realmente tiene propiedades antiinflamatorias que ayudan a aliviar los síntomas y acortar las infecciones del tracto respiratorio superior de la gripe y resfriados.
Los investigadores explicaron que frente a la gripe o resfriado se produce un efecto inflamatorio que incrementa la producción de mucosa, lo que causa los efectos secundarios de congestión, tos, dolor de garganta y moco.
Y aseguran que la receta de la abuela suele ser la mejor. Básicamente incluye pollo, cebollas, batatas, nabos, zanahorias, tallos de apio, perejil, sal y pimienta.
La “comida confort”
Para cuando estás enfermo, la sopa de pollo es la "comida confort" por excelencia: reduce la congestión, provee la hidratación necesaria para luchar contra un estado gripal, y sus vapores ayudan a abrir las vías respiratorias.
¿Por qué sopa de pollo y no otra? Los científicos creen que esta combinación de alimentos, especialmente la adición del pollo, es la que logra el efecto antiinflamatorio que alivia la gripe.
Fuentes consultadas: estudio científico, Clínica Mayo.